Estamos enfrentados a unos de los mayores desafíos de nuestra historia, organizar a la mayor cantidad de trabajadores, para lo cual necesitamos conquistar la confianza mutua que se ha deteriorado producto de la inseguridad que han instalado en nuestras mentes.
Esa es la importancia de estas campañas solidarias en este proceso de reconstrucción de nuestras luchas. Por eso nos hemos unido para ayudar a los trabajadores de Peralillo, hemos realizado muchos esfuerzos en conjunto y seguiremos haciéndolo porque tenemos la fuerza y la convicción.
LA EXPERIENCIA DEL SÁBADO 27 DE MARZO
A las 8:30 hrs. del sábado 27 de marzo en la sede de la Confederación CONFESIMA en Maipú comenzamos a reunirnos los 16 trabajadores (2 mujeres y 14 hombres) para cargar la mercadería y ayuda en los furgones e iniciar el viaje a la comuna de Peralillo en la provincia de Colchagua.
En total caso dos mil kilos de abarrotes, envases de plástico y un rollo de polietileno que fue donado por los trabajadores de los sindicatos base de CONFESIMA, más 300 cuadernos donados por los trabajadores del Sindicato SINTRAI, los furgones fueron prestados gratuitamente por particulares y la gasolina y peaje fue pagado con fondos de la Confederación.
El viaje de ida demoró 3 horas y media porque pasamos a San Fernando a comprar carne, carbón y pan para el almuerzo (que terminó siendo una cena). En Peralillo nos recibió Mario Pérez, nuestro guía en la comuna, quien nos contactó con los funcionarios municipales que nos indicaron que había dos viviendas que demoler en la localidad rural de Rinconada de Los Molineros dentro de la misma comuna.
Recorrimos casi 20 Km. hacia el sur oriente de la comuna y a varios metros de altura por un sendero donde solo cabe un vehículo llegamos hasta los restos de las casas de unos ancianos y nos pusimos inmediatamente manos a la obra; trasladando el empalme eléctrico, desmontando los restos del techo, rescatando puertas y ventanas, demoliendo y trasladando escombros de adobe.
Originalmente nos habíamos propuesto concurrir a las 18:00 horas a una loma para distribuir directamente la ayuda trasladada desde Santiago, pero debió realizarse la actividad cerca de las 20:00 horas, cuando ya estaba oscureciendo. Gracias a la propia organización de los pobladores de Rinconada de los Molineros se logró distribuir 83 paquetes de alimentos y se distribuyeron los cuadernos directamente a los niños y niñas de esa localidad.
Cerca de las 22:00 horas llegamos nuevamente al centro de Peralillo y en la casa de Mario Pérez pudimos disfrutar de un rico asado con el sabor del deber cumplido. De vuelta nos demoramos dos horas y media y todos los trabajadores y trabajadoras voluntarios de esta misión fueron dejados en sus hogares ya en la madrugada del domingo.
Ver fotografías del trabajo realizado el sábado 27 de marzo.
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